El uso de los bastones de montaña ha experimentado un incremento importante en los últimos años, acompañado del número de practicantes de los deportes de montaña, lo cual no es de extrañar si analizamos las ventajas que proporcionan durante la marcha. Los bastones reducen la carga sobre el tren inferior en ascenso en torno a un 15%, en descenso aproximadamente un 20% y añaden además equilibrio durante la marcha.
La descarga de trabajo en el tren inferior es muy interesante en actividades prolongadas de gran exigencia o si las realizamos con carga, como las marchas de aproximación en las que portamos una pesada mochila. Su uso previene las lesiones en articulaciones del tren inferior y minimiza el agotamiento de las mismas en actividades de gran intensidad.
Pero el mercado está repleto de modelos y podemos volvernos locos eligiendo el que más nos conviene. Vamos a analizar sus principales características para poder afinar mejor nuestra elección.
¿Qué longitud?
La longitud del bastón estándar para cualquier actividad la calcularemos agarrando el bastón por su empuñadura y apoyando en el suelo su punta; en esta posición el brazo debe formar un ángulo de 90 grados. Debemos valorar el calzado que llevaremos, o si calzaremos en algún momento tablas de esquí, raquetas o cualquier otro elemento que altere nuestra altura.
Por eso es recomendable que tengamos margen en los tramos desplegables del bastón y que no estén del todo extendidos cuando adoptemos esta posición. Además de la versatilidad para distintas actividades, dará mayor resistencia entre tramos y, por tanto, reduciremos su deformación inevitable con el uso.
¿Cuántos tramos?
Uno de los rasgos que debemos valorar en un bastón es su facilidad de trasporte, motivo por el que los bastones empleados en montaña están divididos en tramos, que varía entre los dos y los cuatro tramos.
Es evidente que cuanto mayor sea el número de tramos, quedará más reducido una vez plegado, lo que facilitará su transporte, pero también cuanto menor número de tramos tenga, menos puntos débiles y por tanto, mayor resistencia estructural en general del bastón.
¿De qué material?
Generalmente, encontraremos bastones fabricados en aluminio de gran resistencia o fibra de carbono. Con la misma sección (grosor del tubo), los fabricados en aluminio serán más pesados que los fabricados con carbono; los de aluminio son más baratos, por regla general, y resisten mejor las deformaciones.
Los de carbono tienen mayor rigidez y soportan peor el paso del tiempo, pero proporcionan mucha agilidad de movimientos y bajo peso. Los bastones más ligeros del mercado rondan los 360 g el par.
- La fijación de los tramos
El clásico sistema de casquillo que expande mediante giro requiere de mantenimiento a partir de la mitad de la vida del bastón, ya que la deformación de las piezas plásticas del sistema y la suciedad acumulada en el interior del tubo pueden hacer que no retenga el tramo a la altura deseada. El bloque por casquillo con botón limita la regulación a los tramos prefijados del tramo en su fabricación, por lo que limita puntualmente su regulación.
Y por último encontramos sistemas de pinza exterior que prácticamente no requieren mantenimiento y permiten un ajuste óptimo de la longitud del tramo.
- Empuñadura
Las empuñaduras suelen estar fabricadas en corcho o espuma y suelen presentar formas ergonómicas en las que debemos prestar atención, ya que puede que no nos proporcionen la comodidad deseada todos los modelos. También existen modelos de empuñadura acanalada para favorecer la transpiración de la mano, muy interesantes en modelos en los que el material empleado favorezca la sudoración.
Pero probablemente lo más interesante es que la empuñadura sea extendida a lo largo del tramo, ya que permitirá el agarre a distinta altura, lo que facilitará el uso en fuertes pendientes o medias laderas, ya que variaremos el agarre para una mejor estabilidad del paso.
- Con o sin dragoneras
En este campo existen convencidos usuarios de las mismas y en igual medida detractores. En cualquier caso, el uso de las mismas mejora la descarga sobre los bastones sin añadir carga de trabajo en las manos, por lo que merece la pena emplear un rato en valorar la comodidad de las mismas.
En realidad, si progresamos por terreno variado de montaña en el que se combinan ascensos, descensos, medias laderas, pasos entre bloques o trepadas, difícilmente llevaremos las dragoneras puestas largo tiempo, por lo que debemos valorar la facilidad de poner y quitarnos las dragoneras y su ajuste.
- Puntas y rosetas
Generalmente, reforzadas con carbono de tungsteno en la zona de apoyo o similares para proporcionar mayor durabilidad. Es interesante valorar la posibilidad de cambio de las mismas y la posibilidad de encontrar recambio, ya que, como imaginaréis, es una de las partes principales del mismo y una de las que más desgaste con el uso tiene.
En cuanto a las rosetas, su tamaño vendrá definido por el tipo de terreno por el que progresemos: a mayor superficie, menor hundimiento del bastón y, por tanto, mayor comodidad de tracción, por ejemplo, en nieve poco transformada. Lo interesante es que las rosetas sean intercambiables; de esa forma serán más polivalentes los bastones en función de la actividad que realicemos.
Sistemas de plegado
El plegado probablemente es uno de los aspectos que más ha evolucionado en los últimos años entre los bastones de montaña, pudiendo encontrar hoy día variantes de básicamente tres tipos. Por un lado tenemos el clásico sistema telescópico en el que los tramos inferiores se escamotean dentro de los superiores; este sistema es el más fiable y duradero, pero también el más pesado, y el plegado tiene mayor longitud, lo que puede dificultar su transporte.
Los plegables cuyos tramos están unidos entre sí por un cordino o cable de acero, no suelen permitir la regulación de la altura, pero su peso es muy inferior y, una vez plegados, su tamaño es el más reducido que vamos a encontrar. Y por último tenemos los híbridos en los que conviven ambos sistemas; generalmente, en los tramos inferiores, emplean el plegado y lo combinan con uno superior telescópico que permite graduar la altura de los mismos rápidamente.
En conclusión
Como podéis ver, la elección de un bastón para su compra debe ser relativamente minuciosa, ya que, a pesar de lo simple que parece a priori, su buena elección hará que los empleemos en mayor medida.
Y utilizar bastones en montaña sin duda alargará la vida de nuestras articulaciones y, por tanto, evita lesiones y desgaste de las mismas.


